sábado, 5 de septiembre de 2015

Un adios entre miles

Y así fue como arruiné la relación humana más linda, más fascinante de mi vida, como ahora a ese hombre al que le provocaba tembladeras en las muñecas al pasar por una puerta, ahora sin embargo veo como la tarola recibe el más preciso golpe sin titubear, y fue así como deje de creer en mis convicciones, como ahora dudo del amor, de la verdad y estoy segura que el para siempre no existe. Una noche en la cual presentía ya que algo malo iba a traer, pero la maldita esperanza me jugó su milésima trampa y caí redondita, Y es que al final no me entiendes, yo pensaba que lo hacías pero no lo haces y no te culpo, te la ongo difícil, a todo cuanto respira se la pongo difícil, sobretodo a mí misma, Siento sinceramente que ya no tengo más la fuerza... esto ha llegado muy lejos y sólo hay dos caminos, El primero que parece el más corto, el que preferiría si no muriera (qué irónico) de miedo
por vivir en el odio para siempre, o la segunda opción que a veces hasta pienso puede ser igual de dura que la primera, o sea estoy atrapada de nuevo. Ya no sé lo que es tomar decisiones, ya no sé lo que es ser buena en ninguna cosa. En mi carrera ahora me siento una burra más, en el basket una coja más, en el ambito laboral, casi desempleada, en el ambito familiar mejor ni lo cuento, la amistad queda de parte de algunos pocos, los más importantes ya no están pero el peor es el del amor, sobretodo a mí misma. Pero me prometo a mí misma a que esta fue la última vez que me expongo a este tipo de dolores, no más.

Es así también como malogro mi mejor amistad, mi amiga incondicional

No hay comentarios:

Publicar un comentario